La familia de Rafa no para de darte sorpresas. Tiene de todo, y todo bueno (pelota que es una, jeje).
Ahora es mi primo político Antonio, hijo de tita Cándida. Acaba de estrenarse como colaborador en un programa de televisión. ¿Que no os lo creéis? Pues aquí lo tenéis...
De momento, tiene a toda la familia encantada y rendida a sus pies.
I can change the world With my own two hands Make a better place With my own two hands Make a kinder place Oh- with my Oh- with my own two hands With my own Oh- with my own two hands With my own With my own two hands
I can make peace on earth With my own two hands And I can clean up the earth Oh- with my own two hands And I can reach out to you Oh- with my own two hands With my own With my own two hands Oh- with my own Oh- with my own two hands
I'm gonna make it a brighter place (with my own) I'm gonna make it a safer place (with my own) I'm gonna help the human race (with my own) (with my own two hands)
Now I can hold you With my own two hands And I can comfort you With my own two hands But you got to use Use your own two hands Use your own Use your own two hands
Use your own two hands And with our own With our own two hands With our With our With our own two hands Oh- with my own With my own two hands
I'm gonna make it a brighter place (with my own) I'm gonna make it a safer place (with my own) I'm gonna help the human race (with my own) Oh- make it a brighter place (with my own) I can hold you (with my own) And I can comfort you (with my own) But you got You got You got You got You got You got You got to use Oh- use your own Oh- use your own Lord
But you got You got You got You got You got to use - use Use your own Use your own Use your own Use your own Use your own Use your own Use your own Use your own Use your own Use your own
Carmen y Rocío fueron las primeras nietas y sobrinas que llegaron a las dos familias. Teniendo en cuenta que somos cuatro hermanos en ambas familias, os podéis imaginar que su llegada fue sonada.
Yo siempre había querido tener sobrinos antes de tener hijos. Tenía unas ganas locas de poder disfrutarlos a tope. Al final no fue así. Pero no me puedo quejar: en cuatro años he tenido siete sobrinos (seis niños y una niña) y si mis cálculos no fallan la cosa no quedará así, sino que puedo llegar a los diez sobrinos.
La verdad es que me encantan mis sobrinos y mi sobrina. Son todos diferentes (unos más tímidos, otros más lanzados, unos más afectuosos, otros más recatados...) y me gusta que sea así.
Aprovecho que mi hermana me ha dado permiso para colgar unas fotos que hizo cuando vinieron de visita al cámping esta Navidad con Jaime y Daniel. Lo pasamos de maravilla viéndolos disfrutar tantísimo.
Ese sería el mensaje de fondo de esta canción de Berry. Llevo un par de días trabajándola con mis alumnos y alumnas de francés y nos vamos encontrando por los pasillos tarareándola con una sonrisa.
Para los que entendéis el francés os hago el regalito para alegraros el día. Para los que no, también, porque la música es encantadora. Y todos os podéis entretener un rato buscando las caras sonrientes que salen en cada plano.
Qué penita me da tener el ordenador de casa malito. Pero malito, malito, malito. Tanto que no sabemos si saldrá de ésta.
Alguna vez nos había cogido un virus, pero con buenos cuidados se le ha pasado pronto. Ahora no sabemos qué es. Según él es un fallo en el sistema operativo. La cosa no tiene buena pinta y estamos esperando a tener una tarde de tranquilidad para llevarlo a su doctor. A ver qué nos dice.
De momento el blog está parado. Y lo estará hasta que:
1) Se nos ponga bueno el HP.
2) Rafa consiga instalar internet en el ordenador que nos ha conseguido mi cuñada Carmen.
3) Le echemos el guante a otro ordenador gracias al crédito al 0%.
Que Aurora es grande ya lo sabía. Pero me ha hecho muchísima ilusión leer esta entrevista. En ella habla de corazón y consigue que me sienta totalmente identificada con ella. Además de muy orgullosa.
Ayer Carmen y yo pudimos disfrutar de nuestro regalo de santo... ¡¡¡y qué regalazo!! Las dos teníamos muchas ganas de ver Le Cirque du Soleil, sobre todo yo, ya que el precio de las entradas me ha echado para atrás muchas veces y me había conformado con verlo en la tele.
Valió la pena. Es una maravilla. Aún estoy sin palabras.
Así que las dos disfrutamos de lo lindo de las dos horas de auténtica magia que nos regalaron Rafa y Rocío. ¡¡¡GRACIAS!!!
Los horarios de clases actualizados, aulas asignadas, claustros hechos, nuevas normas preparadas, listas de clase al detalle, programaciones de las materias (lo peor de todo con diferencia) viento en popa a toda vela, aulas con mobiliario nuevo, clases preparándose...
Creo que no me dejo nada, que está todo listo para el 15 de septiembre a las 8h30. Entonces se empezará a oir en la 5ª planta el rumor de casi 400 adolescentes que suben las escaleras. Ahí nos encontrarán a todos, listos, esperándolos con una sonrisa y aún con los restos del bronceado del verano y nuestros nuevos cortes de pelo.
Todo está preparado... ¿todo? Todavía dudo de que una servidora lo esté del todo. Porque si no, ¿a qué se deben estas mariposillas que siento en el estómago?
Mientras estoy pasando la primera semana de trabajo, el resto de la familia no para de pasar "unas súper aventuras".
Según Rocío, su padre es un "aventurero" y los tres juntos están pasando "unas aventuras... ¡pero aventuras!". La conversación ha sido más o menos así:
"Mami, mami, mamiiiii... Esta mañana hemos pasado una aventura... ¡pero aventura!... Hemos cruzado un río... hemos estado en una CA-SA EN-CAN-TA-DA... con ollas, sartenes y todo... y hemos cogido una mariposa y dos saltamontes con el caza-bichos... y después los hemos liberado... y hemos visto unas vacas... y nos hemos perdido... y... y... y..."
Todo esto con la voz de Carmen de fondo. Luego ya he sabido la explicación: han tomado un sendero de montaña y han llegado a un lago. Al volver se han equivocado de camino y han debido volver atrás. La casa encantada no era más que un refugio de montaña. Han andado la friolera de 6 kilómetros y al volver al cámping se han dado un baño en la piscina.
Cada año igual: vuelta al cole el día de mi cumpleaños. ¡Qué se le va a hacer! Al menos es un día agradable: un par de reuniones, que te pillan desentrenada y te duele hasta el alma de estar sentada, y lo mejor, charla con los compañeros. ¡Todo el mundo tiene buena cara! ¡Qué diferencia con las caras de junio!
Y como el año pasado, esta semanita estoy de Rodríguez. Es decir, Rafa y las niñas están de nuevo de vacaciones en el cámping. ¡¡Están de maravilla!!
Así que este cumpleaños estoy solita en casa. El plan es ir a cenar con mis papis, que al fin y al cabo son los que me han aguantado hasta hoy.
Hoy el abuelo Benito cumple 70 añitos de nada. A mí, y no lo puedo evitar, me parece el mejor papá del Mundo, con permiso de los otros papás.
A pesar de estar pasando un verano un poco pesadito, ya que empezó con una neumonía y siguió con su cruzada contra el puñetero mosquito tigre, está disfrutando de sus nietos y nietas cuando van y vuelven de vacaciones.
¡Aquí va mi pequeño homenaje a mi papaíto, que se lo merece!
(Lo que me ha costado encontrar una foto suya, ésta es del 2005. Y es que hay gente que cuando ve una cámara sale corriendo en dirección a ella para salir en la foto en primerísima fila y otra, como él, que sale corriendo en dirección contraria).
Pues sí, desde ayer a mediodía estamos de vuelta en casa. Bueno, en nuestra casa habitual, porque hay personas que no sabemos muy bien dónde está nuestra casa. No se trata de que se tengan o no casas en propiedad. Eso no tiene nada que ver. Se trata de que cuando estás en un sitio todo tu ser te dice que ésa es tu casa.
A mí no me pasa esto en mi lugar de residencia habitual. Vivo aquí, es aquí donde trabajo y me gano la vida, donde se están criando mis hijas, donde está mi familia más cercana... y aquí soy feliz. Muy feliz. Pero mis pies quieren ir a otro sitio, mi cabeza está permanentemente en otro lugar y mi alma vuela lejos. Demasiado lejos.
Cuando estoy allí me siento en paz conmigo misma y no consigo irme de allí sin que se desgarre algo dentro de mí. Lo único que he conseguido es acostumbrarme y pensar que cada año puedo estar en paz algunas semanas.
Así que esta vuelta no es simplemente el final de una parte de las vacaciones. Si sólo fuera eso sería fácil amoldarse a las semanas que quedan para estar en casa. Es algo más, un poco más complicado...
SIETE PUERTAS (TAN CERCA DE MI) - Pedro Guerra
Mi casa está en el mar con siete puertas. Yo ya no vivo allí pero me esperan el viejo que no entiende mis canciones, la plaza, los fantasmas, los rincones, el tiempo de llorar, las ganas de cantar y un niño que se llena de razones.
Mi casa está en el mar con siete puertas. Yo ya no vivo allí pero me esperan el cubo de pescar de cuando pibe, querer y no saber cómo decirte, la madre y el hogar, los pies en el lagar, la lluvia y un lugar donde escribirte.
Mi casa está en el mar con siete puertas. Yo ya no vivo allí pero me esperan la calle, el futbolín, las emociones, la línea que divide las naciones, los días de Taller, Mujer que no tendré y el barro que manchó mis pantalones.
Mi casa está en el mar con siete puertas. Yo ya no vivo allí pero me esperan la estrecha inmensidad de las ciudades, la marca que nos dejan la verdades, la fe de transformar mi casa y mi lugar y el vino que alegró las amistades.
Una, y de oro, anoche con la Selección. ¡¡Qué gozada, y qué manera de pasarlo mal también!! Vimos el partido Rafa, Carmen y yo porque Rocío andaba con fiebre y se fue a dormir prontito.
Carmen no se enteró de mucho, porque no es demasiado futbolera. Además tampoco es que veamos muchos partidos en casa y no está acostumbrada. Anoche alucinaba de vernos saltar, gritar y sufrir y no salía de su asombro. Al final le hice una foto dedicada a nuestra Aurora que tendrá que esperar a ser publicada porque Rafa ya ha guardado la cámara para las vacaciones.
Y hoy, otra alegría: nuestra Rocío cumple cinco preciosos añitos. No sé si es porque me acuerdo perfectamente del día en que los cumplí y me sentía tan especial y tan mayor, pero el caso es que los cinco años de mis niñas han sido algo especial también.
A Rocío, mi bebota que ya no lo es, la veo tan rebonita, tan alegre, tan requetebuena, tan responsable, tan... tan... que no se me acaban los adjetivos... que me la como enterita.
Esta mañana, después de pasar la noche con un febrón, se ha levantado hecha una campanilla, como cada mañana, pero tan contenta además de que fuera su cumpleaños que era para no parar de darle besos.
Y así está pasando el día, deseando ir a casa de su abuela Encarna porque sabe que le espera un súper-regalo, alegre y con fiebre.
Aquí una foto hecha con el móvil, porque la cámara estaba guardada, abriendo su regalo...
Y aquí el regalo en cuestión: una Barbie Mariposa que le ha vuelto loquita. Y es que es la primera Barbie que tiene "sólo suya".
Además, Carmen también se ha llevado también una, adelantada de su santo y por sus buenas notas y su enorme esfuerzo a lo largo del curso:
En fin... y mañana, bien tempranito nos vamos de vacaciones. ¡Estepona nos espera! Allí nos bañaremos en la playa, cogeremos fuerzas para la vuelta a las obligaciones, nos cuidaremos, y cómo no, nos enteraremos de cómo anda el asunto en el Ayuntamiento, que vaya tela.
Y como no sé si me podré conectar desde allí, aprovecho para despedirme y desearos a todos y a todas unas felicísimas vacaciones.
La profesión que elegí todavía me da satisfacciones casi a diario. Es la verdad, aunque pueda parecer mentira que después de más de 13 años eso sea así.
Hay cursos más duros, pesados y otros más ligeros. Este año he tenido un buen curso, y cruzo los dedos para que termine así, ahora que quedan tres días.
Ayer tuve dos grandes satisfacciones. De la primera sólo decir que empiezo a sospechar que sacaremos adelante a alguien en quien nadie tenía esperanzas. Formo parte de un equipo de docentes impresionante, y eso es un grandísimo privilegio.
La segunda es lo que llamo una satisfacción retroactiva. Cuando iba a coger el tren me paró un chico joven. Lo reconocí, aunque no recordaba su nombre en ese momento. Era un alumno que tuve hará unos cinco o seis años y al que le di clases de francés durante tres o cuatro cursos. Al hablar con él me contó que se acuerda mucho de mí y tenía ganas de verme para explicarme que está acabando Derecho Comunitario y que el año que viene estudiará en una Universidad Francesa su último curso. Que sigue recibiendo clases de francés y haciendo exámenes oficiales y que está más que ilusionado.
Quedamos en que un día vendrá a contarme cómo le va, y espero que lo haga.
No soy una de esas profesoras que intenta que sus alumnos le agradezcan su trabajo durante toda su vida. Me gusta dejar mi trabajo en ellos, pero sin que se note. Prefiero saber que he podido ayudar, abrir un camino, orientar o enseñar a los chicos y chicas que tengo en mis clases, pero que ellos tengan la impresión de que el mérito es todo suyo, porque en el fondo lo es. Pero también tengo que confesar que cuando me encuentro con un antiguo alumno o alumna y veo que me recuerdan con cariño y que he podido dejar mi granito de arena en su formación me lleno de satisfacción y se me renuevan las ganas de seguir en la docencia.
Enfin, alegrías que se lleva una de vez en cuando.
Así es como estoy este final de curso. Estoy de ruidos hasta la coleta. Me explico:
1) Los "niños" que no se aguantan ni ellos. Una clase de ESO en silencio a estas alturas de curso es un sueño que no se hace realidad. Aunque ya esté acostumbrada a ello, este año tenemos que añadir más factores.
2) En una clase llena de adolescentes que no saben lo que es susurrar (de lo que no me quejo, que es lo que toca), imaginad las ventanas abiertas porque el tejado es de hierro (sí, de hierro) y hace un calor que te asas. Imaginad ahora una música fuerte, fuerte, desde el polideportivo porque los de Ciclos Formativos de Actividades Físico-deportivas están haciendo bailes de salón y montando coreografías. La música alterna ritmos como Paquito el Chocolatero, pasodobles, boleros de Tamara (la "buena", ejemm...), "Desesperada" de Marta Sánchez ("así estoy yooooo"), y músicas del estilo. ¡¡Un planazo!! Pero bueno, eso nos pasa también cada año y durante todo el curso. ¿Y entonces?
3) A la clase de adolescentes que no callan, asándote de calor, con Paquito el Chocolatero de fondo (y ya se nos van los pies a todos), sumadle ahora unas obras en las cubiertas del edificio (sí, esas de hierro) para quitarnos las cataratas del Niágara cuando llueve y los 10 o 12 cubos de las goteras. De momento mucho ruido de golpes no hacen, pero hay una grúa que se pasa el día subiendo y bajando sacos de escombros. Motor y pitidito al unísono. Además de la preciosa vista del saco sube-baja a un metro de la ventana. ¿Bonito, verdad? Pues no queda ahí la cosa.
4) A la clase de adolescentes, el calor, la música y las obras se suma una protesta-cacerolada de los vecinos de los bloques que tenemos al lado. Les están haciendo un centro para disminuidos en lo que ellos llamaban parque y como han comenzado las obras (más ruidos, motores, pitidos de camiones que dan marcha atrás...) y ellos no querían, pues se reúnen allí, justo debajo de las ventanas del cole a dar cacerolazos y pitadas con los botes esos de "espray" del fútbol.
¿Bonito, verdad? ¡¡¡¡Qué ganitas de vacaciones!!!! Para que luego digan que los profes tenemos muchas... Os aseguro que si no las tuviera, este año me cogía una baja por exceso de decibelios.
Una de las mayores barbaridades que considero que se están cometiendo contra la infancia de nuestro mundo occidental es la medicación abusiva. Hoy en día cualquiera se encuentra capacitado para diagnosticar todo tipo de enfermedades mentales en niños: conducta antisocial, depresión, síndrome de hiperactividad con o sin déficit de atención (el famoso TDAH)... ¿Hay niño o niña en la actualidad que se haya librado de alguno de estos dramáticos diagnósticos hechos por algún ángel guardián, ya sea éste un vecino, amigo de la familia, dependiente de una tienda o cajero de supermercado?
"Uf, qué niño tan movido, ¿no será hiperactivo?", es una de las frases de moda, aderezado con una de las palabras de moda: hiperactivo.
Todo niño o niña que no sea especialmente pasivo será hiperactivo. Molestan, y mucho, los niños que se mueven, exploran, saltan, preguntan, protestan... vamos, los que no se comportan como un adulto debidamente domado.
En esta sociedad se nos está pidiendo algo que en la historia de la humanidad nunca sirvió para que la especie sobreviviera. Los individuos que sobrevivían eran aquellos que exploraban, los que cazaban, los que sabían defenderse. Los pasivos difícilmente podían reproducirse.
Ahora es un problema que un niño o una niña sea inquieto, que no sepa estarse en su silla de la escuela durante 8 horas al día, o más, sin molestar. Los niños molestan, y eso es un problema. Y como estamos en una sociedad que para todo tiene remedio, buscamos la solución en una pastillita.
Una pastillita que, es cierto, mejora los síntomas del TDAH en los casos que realmente lo son: reduce la impulsividad, mejora la concentración y el rendimiento académico mientras dura su efecto, esto es, unas 8 horas. Pero que tiene en muchos casos puede tener sus efectos secundarios: problemas de crecimiento, de sueño, pérdidas alarmantes de visión, un efecto rebote una vez pasado el efecto... problemas secundarios que a veces se tienen que contrarrestar con más medicación. Administrar esta medicación de forma indiscriminada, en personas a las que no se le ha hecho un diagnóstico serio (que necesita para que lo sea múltiples pruebas realizadas por un equipo multidisciplinar) es una aberración.
En la actualidad, medicar un niño o una niña no es una opción médica. Es una decisión de los padres. Si quieres medicar a tu niño porque es un charlatán y molesta sólo tienes que saber elegir el servicio de psiquiatría adecuado. Aquél en el que sabes que cuando buscan TDAH lo encuentran. Conozco casos de niños medicados desde los 3 años, cuando el TDAH sólo puede diagnosticarse después de muchos meses de diagnóstico, a partir de los 6 o 7 años y cuando las otras estrategias de intervención han fallado.
Invito a ver el siguiente vídeo, para mi gusto quizás demasiado alarmista, y a leer la entrevista.
Ya hacía tiempo que tenía ganas de hacer un blog mío, para mí, con mis cosas. Mi, me, conmigo... no parece buena forma de empezar un blog, la verdad.
Hasta ahora hemos tenido el blog en el que Rafa cuenta lo que hacemos en familia. También tengo hechos un par de blogs para mis alumos. Y ahora me apetece iniciar uno en el que contar mis cosas, hablar de mis amigas, de mis clases, de mi familia... vamos, que no sé muy bien qué voy a contar aquí.
El caso es que he empezado y no sé por qué camino llevaré este diario, o por dónde me llevará él.
Y ya que he empezado, me presentaré. Y qué mejor manera de hacerlo que con una foto con mis hijas...
La "princesa" es Carmen, la "buena" Rocío y la del medio la madre, Carmen...