Me he quedado de piedra viéndole disfrutar en el agua. Y es que le ha costado muchísimo meter la cabeza dentro del agua y bucear. El verano pasado lo empezó a hacer. Pero este curso, gracias al buen hacer de la monitora que le ha tocado, la niña está hecha un pescadito.
Cuando me ha visto se ha vuelto loquita. No hacía más que saludarme y explicarme todos los ejercicios que hacía, con lo que hoy ha estado algo más despistada. Y así, después de hacerle unas fotitos con el móvil, con la babita caída y más contenta que unas pascuas, he vuelto al trabajo. Feliz de la vida.



Aviso: la calidad del vídeo es muy baja. Mi móvil es de los baratos...
Seguid el gorro azul. El meneo de caderas es porque se estaba haciendo pipí.














