Mientras estoy pasando la primera semana de trabajo, el resto de la familia no para de pasar "unas súper aventuras".
Según Rocío, su padre es un "aventurero" y los tres juntos están pasando "unas aventuras... ¡pero aventuras!". La conversación ha sido más o menos así:
"Mami, mami, mamiiiii... Esta mañana hemos pasado una aventura... ¡pero aventura!... Hemos cruzado un río... hemos estado en una CA-SA EN-CAN-TA-DA... con ollas, sartenes y todo... y hemos cogido una mariposa y dos saltamontes con el caza-bichos... y después los hemos liberado... y hemos visto unas vacas... y nos hemos perdido... y... y... y..."
Todo esto con la voz de Carmen de fondo. Luego ya he sabido la explicación: han tomado un sendero de montaña y han llegado a un lago. Al volver se han equivocado de camino y han debido volver atrás. La casa encantada no era más que un refugio de montaña. Han andado la friolera de 6 kilómetros y al volver al cámping se han dado un baño en la piscina.
¡¡Eso sí son aventuras!!
Así me despedían el domingo. Me da una penita...