Desde hace poco, Blue es el miembro más reciente de la familia. Las niñas llevaban mucho tiempo pidiendo una mascota, preferiblemente un perro, ante la resistencia de sus padres, sobre todo de Rafa. El año pasado tuvimos que impedir que pidieran un acuario a los Reyes porque aún no teníamos nada claro que pudiésemos hacernos cargo dignamente del pececillo.
Pero hace diez días, cuando las niñas ya daban la batalla por perdida, pasamos por delante de una tienda de peces, tortugas y demás y a Rafa le vino la inspiración. Tuvo un impulso, entramos en la tienda y salimos la mar de felices con nuestro bonito pez Betta (que así se llama la especie) azul.
Y ahí está, nadando en su pequeño acuario y flipando con lo que ve desde él. Porque como dice un tío mío, "mi casa es un desastre, pero tiene salero".
Es la mar de gracioso. Nos mira constantemente y nos sigue cuando pasamos por su lado, aunque no sabemos si es porque está enfadado o porque espera comida.
Las burbujas que tiene en la superficie es un nido que está haciendo porque está en celo. A lo mejor nos sigue porque espera una pececilla.