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viernes, 17 de abril de 2009
martes, 9 de septiembre de 2008
TODO A PUNTO PARA EMPEZAR... ¿O NO?

Los horarios de clases actualizados, aulas asignadas, claustros hechos, nuevas normas preparadas, listas de clase al detalle, programaciones de las materias (lo peor de todo con diferencia) viento en popa a toda vela, aulas con mobiliario nuevo, clases preparándose...
Creo que no me dejo nada, que está todo listo para el 15 de septiembre a las 8h30. Entonces se empezará a oir en la 5ª planta el rumor de casi 400 adolescentes que suben las escaleras. Ahí nos encontrarán a todos, listos, esperándolos con una sonrisa y aún con los restos del bronceado del verano y nuestros nuevos cortes de pelo.
Todo está preparado... ¿todo? Todavía dudo de que una servidora lo esté del todo. Porque si no, ¿a qué se deben estas mariposillas que siento en el estómago?

martes, 17 de junio de 2008
ALEGRÍAS
La profesión que elegí todavía me da satisfacciones casi a diario. Es la verdad, aunque pueda parecer mentira que después de más de 13 años eso sea así.
Hay cursos más duros, pesados y otros más ligeros. Este año he tenido un buen curso, y cruzo los dedos para que termine así, ahora que quedan tres días.
Ayer tuve dos grandes satisfacciones. De la primera sólo decir que empiezo a sospechar que sacaremos adelante a alguien en quien nadie tenía esperanzas. Formo parte de un equipo de docentes impresionante, y eso es un grandísimo privilegio.
La segunda es lo que llamo una satisfacción retroactiva. Cuando iba a coger el tren me paró un chico joven. Lo reconocí, aunque no recordaba su nombre en ese momento. Era un alumno que tuve hará unos cinco o seis años y al que le di clases de francés durante tres o cuatro cursos. Al hablar con él me contó que se acuerda mucho de mí y tenía ganas de verme para explicarme que está acabando Derecho Comunitario y que el año que viene estudiará en una Universidad Francesa su último curso. Que sigue recibiendo clases de francés y haciendo exámenes oficiales y que está más que ilusionado.
Quedamos en que un día vendrá a contarme cómo le va, y espero que lo haga.
No soy una de esas profesoras que intenta que sus alumnos le agradezcan su trabajo durante toda su vida. Me gusta dejar mi trabajo en ellos, pero sin que se note. Prefiero saber que he podido ayudar, abrir un camino, orientar o enseñar a los chicos y chicas que tengo en mis clases, pero que ellos tengan la impresión de que el mérito es todo suyo, porque en el fondo lo es. Pero también tengo que confesar que cuando me encuentro con un antiguo alumno o alumna y veo que me recuerdan con cariño y que he podido dejar mi granito de arena en su formación me lleno de satisfacción y se me renuevan las ganas de seguir en la docencia.
Enfin, alegrías que se lleva una de vez en cuando.
Hay cursos más duros, pesados y otros más ligeros. Este año he tenido un buen curso, y cruzo los dedos para que termine así, ahora que quedan tres días.
Ayer tuve dos grandes satisfacciones. De la primera sólo decir que empiezo a sospechar que sacaremos adelante a alguien en quien nadie tenía esperanzas. Formo parte de un equipo de docentes impresionante, y eso es un grandísimo privilegio.
La segunda es lo que llamo una satisfacción retroactiva. Cuando iba a coger el tren me paró un chico joven. Lo reconocí, aunque no recordaba su nombre en ese momento. Era un alumno que tuve hará unos cinco o seis años y al que le di clases de francés durante tres o cuatro cursos. Al hablar con él me contó que se acuerda mucho de mí y tenía ganas de verme para explicarme que está acabando Derecho Comunitario y que el año que viene estudiará en una Universidad Francesa su último curso. Que sigue recibiendo clases de francés y haciendo exámenes oficiales y que está más que ilusionado.
Quedamos en que un día vendrá a contarme cómo le va, y espero que lo haga.
No soy una de esas profesoras que intenta que sus alumnos le agradezcan su trabajo durante toda su vida. Me gusta dejar mi trabajo en ellos, pero sin que se note. Prefiero saber que he podido ayudar, abrir un camino, orientar o enseñar a los chicos y chicas que tengo en mis clases, pero que ellos tengan la impresión de que el mérito es todo suyo, porque en el fondo lo es. Pero también tengo que confesar que cuando me encuentro con un antiguo alumno o alumna y veo que me recuerdan con cariño y que he podido dejar mi granito de arena en su formación me lleno de satisfacción y se me renuevan las ganas de seguir en la docencia.
Enfin, alegrías que se lleva una de vez en cuando.
domingo, 27 de abril de 2008
BARBARIDADES CONTRA LA INFANCIA
Una de las mayores barbaridades que considero que se están cometiendo contra la infancia de nuestro mundo occidental es la medicación abusiva. Hoy en día cualquiera se encuentra capacitado para diagnosticar todo tipo de enfermedades mentales en niños: conducta antisocial, depresión, síndrome de hiperactividad con o sin déficit de atención (el famoso TDAH)... ¿Hay niño o niña en la actualidad que se haya librado de alguno de estos dramáticos diagnósticos hechos por algún ángel guardián, ya sea éste un vecino, amigo de la familia, dependiente de una tienda o cajero de supermercado?
"Uf, qué niño tan movido, ¿no será hiperactivo?", es una de las frases de moda, aderezado con una de las palabras de moda: hiperactivo.
Todo niño o niña que no sea especialmente pasivo será hiperactivo. Molestan, y mucho, los niños que se mueven, exploran, saltan, preguntan, protestan... vamos, los que no se comportan como un adulto debidamente domado.
En esta sociedad se nos está pidiendo algo que en la historia de la humanidad nunca sirvió para que la especie sobreviviera. Los individuos que sobrevivían eran aquellos que exploraban, los que cazaban, los que sabían defenderse. Los pasivos difícilmente podían reproducirse.
Ahora es un problema que un niño o una niña sea inquieto, que no sepa estarse en su silla de la escuela durante 8 horas al día, o más, sin molestar. Los niños molestan, y eso es un problema. Y como estamos en una sociedad que para todo tiene remedio, buscamos la solución en una pastillita.
Una pastillita que, es cierto, mejora los síntomas del TDAH en los casos que realmente lo son: reduce la impulsividad, mejora la concentración y el rendimiento académico mientras dura su efecto, esto es, unas 8 horas. Pero que tiene en muchos casos puede tener sus efectos secundarios: problemas de crecimiento, de sueño, pérdidas alarmantes de visión, un efecto rebote una vez pasado el efecto... problemas secundarios que a veces se tienen que contrarrestar con más medicación. Administrar esta medicación de forma indiscriminada, en personas a las que no se le ha hecho un diagnóstico serio (que necesita para que lo sea múltiples pruebas realizadas por un equipo multidisciplinar) es una aberración.
En la actualidad, medicar un niño o una niña no es una opción médica. Es una decisión de los padres. Si quieres medicar a tu niño porque es un charlatán y molesta sólo tienes que saber elegir el servicio de psiquiatría adecuado. Aquél en el que sabes que cuando buscan TDAH lo encuentran. Conozco casos de niños medicados desde los 3 años, cuando el TDAH sólo puede diagnosticarse después de muchos meses de diagnóstico, a partir de los 6 o 7 años y cuando las otras estrategias de intervención han fallado.
Invito a ver el siguiente vídeo, para mi gusto quizás demasiado alarmista, y a leer la entrevista.
"Uf, qué niño tan movido, ¿no será hiperactivo?", es una de las frases de moda, aderezado con una de las palabras de moda: hiperactivo.
Todo niño o niña que no sea especialmente pasivo será hiperactivo. Molestan, y mucho, los niños que se mueven, exploran, saltan, preguntan, protestan... vamos, los que no se comportan como un adulto debidamente domado.
En esta sociedad se nos está pidiendo algo que en la historia de la humanidad nunca sirvió para que la especie sobreviviera. Los individuos que sobrevivían eran aquellos que exploraban, los que cazaban, los que sabían defenderse. Los pasivos difícilmente podían reproducirse.
Ahora es un problema que un niño o una niña sea inquieto, que no sepa estarse en su silla de la escuela durante 8 horas al día, o más, sin molestar. Los niños molestan, y eso es un problema. Y como estamos en una sociedad que para todo tiene remedio, buscamos la solución en una pastillita.
Una pastillita que, es cierto, mejora los síntomas del TDAH en los casos que realmente lo son: reduce la impulsividad, mejora la concentración y el rendimiento académico mientras dura su efecto, esto es, unas 8 horas. Pero que tiene en muchos casos puede tener sus efectos secundarios: problemas de crecimiento, de sueño, pérdidas alarmantes de visión, un efecto rebote una vez pasado el efecto... problemas secundarios que a veces se tienen que contrarrestar con más medicación. Administrar esta medicación de forma indiscriminada, en personas a las que no se le ha hecho un diagnóstico serio (que necesita para que lo sea múltiples pruebas realizadas por un equipo multidisciplinar) es una aberración.
En la actualidad, medicar un niño o una niña no es una opción médica. Es una decisión de los padres. Si quieres medicar a tu niño porque es un charlatán y molesta sólo tienes que saber elegir el servicio de psiquiatría adecuado. Aquél en el que sabes que cuando buscan TDAH lo encuentran. Conozco casos de niños medicados desde los 3 años, cuando el TDAH sólo puede diagnosticarse después de muchos meses de diagnóstico, a partir de los 6 o 7 años y cuando las otras estrategias de intervención han fallado.
Invito a ver el siguiente vídeo, para mi gusto quizás demasiado alarmista, y a leer la entrevista.
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