domingo, 27 de abril de 2008

BARBARIDADES CONTRA LA INFANCIA

Una de las mayores barbaridades que considero que se están cometiendo contra la infancia de nuestro mundo occidental es la medicación abusiva. Hoy en día cualquiera se encuentra capacitado para diagnosticar todo tipo de enfermedades mentales en niños: conducta antisocial, depresión, síndrome de hiperactividad con o sin déficit de atención (el famoso TDAH)... ¿Hay niño o niña en la actualidad que se haya librado de alguno de estos dramáticos diagnósticos hechos por algún ángel guardián, ya sea éste un vecino, amigo de la familia, dependiente de una tienda o cajero de supermercado?

"Uf, qué niño tan movido, ¿no será hiperactivo?", es una de las frases de moda, aderezado con una de las palabras de moda: hiperactivo.

Todo niño o niña que no sea especialmente pasivo será hiperactivo. Molestan, y mucho, los niños que se mueven, exploran, saltan, preguntan, protestan... vamos, los que no se comportan como un adulto debidamente domado.

En esta sociedad se nos está pidiendo algo que en la historia de la humanidad nunca sirvió para que la especie sobreviviera. Los individuos que sobrevivían eran aquellos que exploraban, los que cazaban, los que sabían defenderse. Los pasivos difícilmente podían reproducirse.

Ahora es un problema que un niño o una niña sea inquieto, que no sepa estarse en su silla de la escuela durante 8 horas al día, o más, sin molestar. Los niños molestan, y eso es un problema. Y como estamos en una sociedad que para todo tiene remedio, buscamos la solución en una pastillita.

Una pastillita que, es cierto, mejora los síntomas del TDAH en los casos que realmente lo son: reduce la impulsividad, mejora la concentración y el rendimiento académico mientras dura su efecto, esto es, unas 8 horas. Pero que tiene en muchos casos puede tener sus efectos secundarios: problemas de crecimiento, de sueño, pérdidas alarmantes de visión, un efecto rebote una vez pasado el efecto... problemas secundarios que a veces se tienen que contrarrestar con más medicación. Administrar esta medicación de forma indiscriminada, en personas a las que no se le ha hecho un diagnóstico serio (que necesita para que lo sea múltiples pruebas realizadas por un equipo multidisciplinar) es una aberración.

En la actualidad, medicar un niño o una niña no es una opción médica. Es una decisión de los padres. Si quieres medicar a tu niño porque es un charlatán y molesta sólo tienes que saber elegir el servicio de psiquiatría adecuado. Aquél en el que sabes que cuando buscan TDAH lo encuentran. Conozco casos de niños medicados desde los 3 años, cuando el TDAH sólo puede diagnosticarse después de muchos meses de diagnóstico, a partir de los 6 o 7 años y cuando las otras estrategias de intervención han fallado.

Invito a ver el siguiente vídeo, para mi gusto quizás demasiado alarmista, y a leer la entrevista.

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