lunes, 4 de agosto de 2008

... DE VUELTA

Pues sí, desde ayer a mediodía estamos de vuelta en casa. Bueno, en nuestra casa habitual, porque hay personas que no sabemos muy bien dónde está nuestra casa. No se trata de que se tengan o no casas en propiedad. Eso no tiene nada que ver. Se trata de que cuando estás en un sitio todo tu ser te dice que ésa es tu casa.

A mí no me pasa esto en mi lugar de residencia habitual. Vivo aquí, es aquí donde trabajo y me gano la vida, donde se están criando mis hijas, donde está mi familia más cercana... y aquí soy feliz. Muy feliz. Pero mis pies quieren ir a otro sitio, mi cabeza está permanentemente en otro lugar y mi alma vuela lejos. Demasiado lejos.

Cuando estoy allí me siento en paz conmigo misma y no consigo irme de allí sin que se desgarre algo dentro de mí. Lo único que he conseguido es acostumbrarme y pensar que cada año puedo estar en paz algunas semanas.

Así que esta vuelta no es simplemente el final de una parte de las vacaciones. Si sólo fuera eso sería fácil amoldarse a las semanas que quedan para estar en casa. Es algo más, un poco más complicado...


SIETE PUERTAS (TAN CERCA DE MI) - Pedro Guerra

Mi casa está en el mar con siete puertas.
Yo ya no vivo allí pero me esperan
el viejo que no entiende mis canciones,
la plaza, los fantasmas, los rincones,
el tiempo de llorar,
las ganas de cantar
y un niño que se llena de razones.

Mi casa está en el mar con siete puertas.
Yo ya no vivo allí pero me esperan
el cubo de pescar de cuando pibe,
querer y no saber cómo decirte,
la madre y el hogar,
los pies en el lagar,
la lluvia y un lugar donde escribirte.

Mi casa está en el mar con siete puertas.
Yo ya no vivo allí pero me esperan
la calle, el futbolín, las emociones,
la línea que divide las naciones,
los días de Taller,
Mujer que no tendré
y el barro que manchó mis pantalones.

Mi casa está en el mar con siete puertas.
Yo ya no vivo allí pero me esperan
la estrecha inmensidad de las ciudades,
la marca que nos dejan la verdades,
la fe de transformar
mi casa y mi lugar
y el vino que alegró las amistades.

Siete puertas - Pedro Guerra

7 comentarios:

De compras con Pebbles y Wilma dijo...

Bueno bienvenida, aunque que bien se está de vacaciones verdad?. En fin piensa que queda menos para que lleguen las próximas. He seguido vuestras vacaciones y las niñas por el otro blog. Las niñas están preciosas.

Un besín

Carmen Simón dijo...

Hola, guapa!!!

Ya he visto tus comentarios. Muchísimas gracias por estar ahí.

Rafa ya va contando los meses que quedan hasta Semana Santa, jaja. Y eso que a él le quedan 10 días de septiembre para ir a la caravana con las niñas mientras yo me quedo aquí empezando el trabajo.

Ahora estamos las tres de vacaciones y la verdad es que como vamos casi cada día a casa de mis padres se lleva mejor.

Como tengo un ratito me voy a dar un paseíto por los blogs.

¡¡Un besito!!

María José dijo...

Holaaaaaaaaaaaaaaaaa.......
estoy por aquíiiii, aprovechando que tengo a mi sobrina en casa y que no me deja tumbarme en el sofá ahora que se durmio anyelina jejeje.
¡ como cambia todo ....!
Solo queria pasar a darte un abrazo cibernetico
besitos la mamá de la niña más bocho del mundoooooo

Anónimo dijo...

Creo que te comprendo. Hubo una época en que yo también notaba esa sensación de "pieza de puzzle". O sea, que puedes estar en muchos sitios pero sólo en uno encajas del todo.

Poco a poco esa sensación se ha ido borrando. Me da una rabia terrible y mucha pena cuando echo la persiana de la puerta de Torrejón 5. Mientras, cada vez que abro esa misma puerta y esa misma persiana me siento acojida, bienvenida y feliz.

Pero mi casa está en Barcelona. En Estepona tampoco encajo, no sé si lo haría en otro lugar de Andalucía. Me encanta, pero para llevar una vida parecida a la que llevo no cambio Barcelona por nada (quizás por Lisboa eso sí). ¡¡¡Vendría aquí de vacaciones, seguro!!!

En mi barrio me siento bien. Cruzándome con los vecinos de siempre, charlando con unos y con otros. Aquí he echado raíces desde que nació Miguel.

Pero todo puede cambiar en cualquier momento. A mí lo que me joroba es trabajar :-P

Anónimo dijo...

perdón, dije "acogida" :-/

Carmen Simón dijo...

Es que trabajar j... que te c....!!! Jajajaj.

A mí hace ya días que me está entrando el telele cada vez que pienso que me enfrento a un nuevo curso. Mira que llevo ya años en esto, pero empezar me da terror. ¡Y eso que mi trabajo me encanta! ¡Qué no tienen que sentir los profesores a los que no les gusta el trabajo! No sé si lo podría soportar.

Un besote!!

Unknown dijo...

A mí me pasa exactamente igual que a ti, Carmen, y estoy segura de que me va a ocurrir toda la vida ya. Y eso que sé desde hace tiempo que cuando se ha vivido en más de un lugar, ya no se está del todo bien en ningún sitio.

Pero hay un lugar, sólo uno, en el que noto las raíces a mis pies y en el que imagino mi futuro, empiece desde donde empiece. El único donde estoy en paz con mis circunstancias. Con Europa a la espalda y África en el horizonte. Y en mis oídos ese dulce acento cantarín:

¡¡¡adióoOoohmujeeeeEEEEEeee!!!

Ahora le pasa también a Joaquín. Salió de Estepona este verano con el lagrimal a punto de caramelo. :)

Besitos,
MJ.